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CONFERENCIAS EPISCOPALES DE AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE
Miercoles 19 de Marzo del 2014
Con este Papa, los laicos “no podemos seguir viviendo como si nada hubiera ocurrido”
Guzmán Carriquiry afirma que el Papa desea a los cristianos más comprometidos en su participación eclesial y en aquellos lugares donde está la vida y el destino de las personas, las familias y los pueblos.

Guzmán Carriquiry Lecour es uruguayo, tiene 59 años y desde el pontificado de Benedicto XVI es el laico con más responsabilidad en la Curia Romana. Es desde 2011 secretario del Pontificio Consejo para América Latina, un organismo que desde 1958 tiene como función primordial “aconsejar y ayudar a las Iglesias particulares en América Latina” y “estudiar las cuestiones que se refieren a su vida y progreso”.

A su paso por Buenos Aires, donde hablará de la exhortación apostólica Evangelii Gaudium y los desafíos que afronta el continente, el doctor en Derecho y Ciencias Sociales, de estrecha cercanía con el papa Francisco –le prologó dos libros-, se dispuso a analizar en una entrevista con AICA el pensamiento del pontífice argentino sobre el espacio que deben ocupar los laicos en el gobierno de la Iglesia y, especialmente, el papel de los cristianos en la sociedad.

Sabiendo de su visita a estas tierras, recientemente el Papa le expresó: “Buen viaje por el Río de la Plata”. A su regreso a Roma, donde está radicado, prevé contarle las experiencias vividas y todo lo que ha escuchado de su país, donde a un año de su elección como Vicario de Cristo se ha transformado en un referente total.

Guzmán Carriquiry afirma que el Papa desea a los cristianos más comprometidos en su participación eclesial y en aquellos lugares donde está la vida y el destino de las personas, las familias y los pueblos; sostiene que Francisco está pidiéndole a los católicos que se tomen en serio la verdad y la belleza de la experiencia cristiana y considera que los latinoamericanos y los argentinos tienen una carga interpelante, que exige cambios de actitudes. “No podemos seguir viviendo como si nada de nada hubiera ocurrido”, resume.

¿Qué espera el Papa del laicado?
A los cristianos laicos, en particular, los quiere mucho más copartícipes de toda la vida y la misión de la Iglesia; los quiere que crezcan como discípulos y vuelquen su testimonio y anuncio como discípulos misioneros, que son el sujeto fundamental que los obispos tuvieron presente en Aparecida, y a quienes el Papa les dirige las grandes directivas de la exhortación apostólica Evangelii Gaudium.

Por supuesto que el Papa los quiere partícipes de los consejos pastorales parroquiales, diocesanos y demás, pero sobre todo quiere que sean protagonistas en aquellos lugares donde está la vida y el destino de las personas, las familias y los pueblos. Quiere que vayamos al encuentro de las periferias de la sociedad y de la existencia. El papel de los laicos es insustituible allí donde hay que transformar las estructuras y ordenarlas según el Evangelio.

El Papa ha manifestado que desea un mayor protagonismo de los laicos… ¿cómo se explica esto en su magisterio?
El Papa está planteando lo que yo llamo ‘una interpelación a tomarse en serio la verdad y la belleza de la experiencia cristiana’, a todos los bautizados. Está llamando a un radicalismo cristiano. En su lenguaje muy especial, de vez en cuando nos va castigando con la referencia a los cristianos tibios, mediocres, sin esperanza, derrotistas, o de pastelería.

Pero al mismo tiempo nos está llamando a asumir el cristianismo con todo el radicalismo que eso implica, en el contexto de una sociedad que se está descristianizando. Por eso le dice a los jóvenes tan a menudo que remen a contracorriente, pero al mismo tiempo es un signo de la inaudita novedad del Evangelio de siempre.

¿Francisco está pidiéndoles un cambio?
Muchas veces, no solo los sacerdotes son excesivamente clericales, sino a veces los laicos lo son más aún. Por eso creo que ha habido una desproporción entre los muchos laicos que trabajan, colaboran y sostienen muchos ministerios, y aquellos escasos laicos que coherentemente con su fe están abriendo caminos del Evangelio en el campo de la política, de la economía, de la cultura, del sindicato, de la universidad y los medios de comunicación.

Usted habla del compromiso del laico fuera de la Iglesia, pero ¿qué sucederá adentro? ¿Habrá más hombres como Guzmán Carriquiry en el Vaticano?
Ojalá. En este pontificado ciertamente va a haber más laicos que asuman responsabilidades importantes en el seno de la Curia Romana. Eso servirá como testimonio que invite a los obispos, a las conferencias episcopales y a las Iglesias diocesanas a tener en cuenta una coparticipación responsable de los laicos en la vida misma de la Iglesia y su construcción.

No solo habrá laicos varones; también se necesitan laicas mujeres. La Iglesia necesita que el genio femenino se exprese también en todos los niveles de la Iglesia donde sea posible. Pienso que es el pueblo de Dios que tiene que crecer en la corresponsabilidad de todos sus miembros, que son miembros del Cuerpo de Cristo.

Y en esta apertura, ¿qué papel le toca a los obispos?
- Los pastores, como dice el Papa, irán delante de su Pueblo iluminando los caminos; también atrás, acompañando a los rezagados, y en el medio acompañando los anhelos, sufrimientos y esperanzas mientras se anuncia el Evangelio de Jesucristo. Creo que vamos a tener muchos signos en estos pontificados de reconocimiento y de aliento a ese protagonismo de los laicos en la vida de la Iglesia. 

A un año del Francisco Papa, ¿cree que falta aún una reacción de los cristianos con lo que nos está pidiendo?
- La primera pregunta que tenemos que hacernos, si consideramos este hecho inédito y muy en serio, es: ¿qué es lo que Dios me está mostrando, diciendo y pidiendo?, ¿qué quiere Él que cambie en la vida comunitaria y en mi vida personal? Es una pregunta que tienen que hacerse los pastores obispos, los pastores sacerdotes y los laicos. No podemos seguir viviendo como si nada de nada hubiera acontecido.

La elección de Francisco es un hecho que tiene una carga interpelante para nosotros, porque el hecho de que el Papa venga de América Latina no es solo motivo de legítimo orgullo: ¡también recarga a los pastores y a los laicos de nuevas exigencias y nuevas responsabilidades! La providencia de Dios pone a la Iglesia en América Latina y a los pueblos de estas latitudes en una nueva prueba, y tenemos que estar al nivel de las exigencias.

¿Qué quiere, en concreto, el Papa de los latinoamericanos?
- El Papa nos está mostrando lo que quiere de nosotros: lo que necesitamos es un salto de calidad en nuestra fe, que tiene que ser anunciada desde una mucho mayor proximidad, familiaridad y compenetración afectiva, que solo lo da el amor con la vida del propio pueblo, a la escucha de sus clamores, de sus necesidades, de sus problemas. Eso es lo que está pidiendo especialmente a los pastores.

Su ‘programa’, al fin, es seguir las directivas que nos dejó la
Evangelii Gaudium, y cuál es la primera directiva: la conversión personal. Después nos pide conversión pastoral: superar toda autorreferencialidad, todo ensimismamiento y salir de nuestras capillas lucientes para compartir el Evangelio con nuestro pueblo. Quiere una conversión de nuestras estructuras, que si no se volverán caducas.

Finalmente, nos pide una conversión misionera: el Papa nos llama a la conversión y el anuncio en las periferias societarias y existenciales.

¿En específico, qué espera el Papa argentino de los argentinos?
- El Papa se ha transformado en un referente de todos los argentinos. Pero ¿qué significa? Una cosa es sentirse atraídos por la figura del Papa, y otra cosa es sentirse atraídos por la fascinación de la presencia de Jesucristo. Esta atracción al Papa debe transformarse, si aún no es así, en un redescubrimiento de la belleza de ser cristianos.

Francisco nos conduce a eso: lo que más quiere para la Argentina es que los argentinos, uno a uno, se reencuentren con Cristo. ¡Que el Pueblo argentino se reencuentre con Cristo en lo mejor de su tradición y sea la piedra angular para la construcción de una nueva Argentina!
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