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CONFERENCIAS EPISCOPALES DE AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE
Lunes 05 de Mayo del 2014
DIMENSIÓN EPISCOPAL DE FAMILIA
El niño es el tesoro más valioso de la vida. Es la esperanza de un mundo más humano, más justo, solidario y feliz. Nuestro cuidado por un niño, hoy, se reflejará en el mundo de mañana.

30 de abril de 2014.

 

A TODOS LOS NIÑOS Y NIÑAS DE MEXICO,
A TODOS LOS PADRES DE FAMILIA
Y A TODOS LOS HOMBRES Y MUJERES
DE BUENA VOLUNTAD:

 

Muy amados niños y niñas de México:

El niño es el tesoro más valioso de la vida. Es la esperanza de un mundo más humano, más justo, solidario y feliz. Nuestro cuidado por un niño, hoy, se reflejará en el mundo de mañana. Sin embargo la realidad de la niñez en nuestra patria es tan diversa, que va desde aquellos que viven en el seno de una familia bien integrada hasta los que en situación de calle tienen que enfrentar la adversidad. Es una grave preocupación, el futuro de la niñez, ya que pareciera cada vez más incierto. La niñez en nuestros días es más vulnerable ante los envates de la sociedad que le llevan a sufrir por la  violencia psicológica y física. Nuestra Patria y el mundo necesitan familias transmisoras de valores que les permitan aprender y reflejar el hombre y mujer que serán el día de mañana. La Iglesia tiene una misión fundamental, está llamada a revelar el legado de Cristo, que ha querido poner al niño en el centro del Reino de Dios: “Dejad que los niños vengan a mi,  ….que de ellos es el reino de los cielos” (Mt 19, 14).

 

Ante esta realidad la Iglesia como madre está comprometida para anunciar y dar testimonio de que cada niño que viene a este mundo es un don y un signo de la presencia de Dios en cada familia, y que se le ha de acompañar en su crecimiento, teniéndole un cuidado tierno y profundo.  San Juan Pablo II, el Papa de la familia, decía que se les debe reservar una atención especialísima, de ser acogidos, amados, respetados y atendidos. “Que el respeto al niño sea una urgencia singular, aún más, cuando el niño es pequeño y necesita de todo, está enfermo, delicado o vive con alguna discapacidad” (cf  FC 26).

 

También, recordemos que Dios en su proyecto nos invita a ser felices; para eso nos ha dado la vida. Por eso los invitamos a disfrutar, con los pequeños, esta bella etapa, que es la niñez. Disfruten, gocen, sean felices, contagien de su entusiasmo, alegría, sencillez, creatividad. Vivan en y con Dios y serán felices. Compartan su capacidad de asombrarse, de perdonar y olvidar con facilidad, el agravio o mal sufridos. Vivan así el testimonio de aceptación del Reinado de Cristo, con espíritu y corazón de niño, para que cada persona que los rodea aprenda a vivir la consigna del evangelio: “… si no cambian y se hacen como niños, no entrarán en el Reino de los cielos” (Mt 18,3). Así nuestros niños aprenderán, con alegría, el sentido de la vida  y les ayudaremos a crecer y un día se convertirán en adultos con metas y sueños, capaces de encarnar la solidaridad y la generosidad de Jesús para con los más pequeños.

 

¡Muchas felicidades! En el gozo de esta Pascua porque Jesucristo ha resucitado y vive para siempre, les bendecimos y los ponemos bajo el amparo de nuestra Santísima Madre y Reina, Santa María de Gudalupe.

 

¡Feliz Día del Niño!

 

+ Francisco Javier Chavolla Ramos
Obispo de Toluca
y Responsable de la Dimensión Episcopal de Familia



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