NOTICIAS
CONFERENCIAS EPISCOPALES DE AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE
Viernes 28 de Noviembre del 2014
Síntesis Card. POLI - Mons. LOZANO - Padre DI PAOLA: "Cuidemos al que sufre"

Hoy miércoles 26 de noviembre, en la Parroquia Cristo Obrero de la Villa 31 de la ciudad de Buenos Aires, el cardenal Mario Aurelio Poli, monseñor Jorge Eduardo Lozano y el padre José María “Pepe” Di Paola se refirieron a las diferentes dimensiones que abarca el consumo problemático de drogas.

El encuentro fue muy cálido. La gente estaba realmente muy emocionada por la presencia de sus pastores. Luego de las exposiciones, celebraron la misa en comunidad.

Niños, adultos y jóvenes se mezclaron entre aplausos y más emoción. Uno de los chicos tenía una remera con una inscripción iluminadora: “El que no arriesga, no ama”.

La misa fue presidida por monseñor Jorge Lozano, concelebrada por más de 10 sacerdotes, varios de ellos llegados desde Concordia, Catamarca, Merlo y otras villas de emergencia porteñas.

La homilía estuvo a cargo del padre Pepe. Entre otros conceptos expresó: “Como Comisión Nacional de Drogadependencia estamos invitando a toda la Iglesia a reflexionar porque tenemos mucho para dar”.

Monseñor POLI habló sobre qué haría Jesús ante estas coordenadas de vida.

Desgrabación de la Exposición del cardenal primado de la Argentina,
Mario Aurelio Poli, arzobispo de Buenos Aires

“Ya que tenemos aquí a la Virgencita a mi derecha, mirando a la Virgen, vamos a hacer una pequeña oración. Porque bajó su mirada para darnos fuerza a los cristianos. Le decimos como Negro Manuel: ‘Dios te salve María…’. (todos rezan el Avemaría)

”Cuando el padre Charly me invitó [se refiere al padre Carlos ‘Charly’ Olivero] para dar una charlita yo le dije que si iba a decir unas palabras las iba a decir con este título: ‘Qué haría Jesús en mi lugar’, en nuestro lugar. Y la razón es esta: este encuentro de esta tarde que es un momento en el que florece un enorme trabajo, de curas que trabajan en los barrios, en las villas, y muchos laicos, mucha gente que está trabajando al servicio de los hermanos y hermanas que han caído en la maraña de las adicciones.

”Y por esta razón, por la cual la Iglesia pone un gran esfuerzo en esto, y acá viene la última razón, la más profunda de todas, es que preguntándole a Jesús qué haríamos en este caso, cuando nos encontramos con estos problemas, con esta angustia, con este dolor, en los Evangelios encontramos la respuesta, cuando nos preguntamos qué haría Jesús en nuestro lugar.

”Surgen de las páginas de Evangelio actitudes y gestos de cercanía, audacia, actitudes que nos sorprenden de Jesús. Lo que hice es muy sencillo. Lo vamos a poner a Jesús en primer lugar y seleccioné diez pasajes en los que Jesús toma la iniciativa de amor ante el dolor, ante la necesidad del otro.

”Comienzo con el Evangelio de san Mateo. Mientras caminaba a orillas de mar de Galilea, Jesús ve a Simón (llamado Pedro) y a su hermano Andrés que echaban las redes al mar porque eran pescadores. Los llamó y continuando su camino vio a otros dos hermanos: Santiago, hijo de Zebedeo, y su hermano Juan. Estaban en la barca de Zebedeo, su padre, arreglando las redes, y Jesús también los llamó. Jesús arma su equipo para dar una respuesta a este dolor. A sus apóstoles. La palabra ‘apóstol’ significa ‘enviado’. Los va a enviar hacia el dolor después.

”Jesús enseña y sana. Recorriendo la Galilea, enseñando en las sinagogas, proclamando la buena noticia de reino y curando todas las enfermedades y dolencias. Con su saliva tocaba los ojos de los ciegos, la lengua de los mudos, con sus manos. Su fama se extendió por toda la Siria y le llevaban a todos los enfermos afligidos por diversas enfermedades y sufrimientos; también a los endemoniados, epilépticos y paralíticos. Y Él los curaba.

”Lo seguían grandes multitudes que llegaban a Galilea, de Jerusalén, de la Decápolis, de Judea y de Transjordania. Apenas comienzan los Evangelios de Mateo, Lucas y Marcos, vamos a ver que Jesús está rodeado de una gran multitud y no se la saca de encima. Al contrario: tiene gran compasión de ellos porque están como ovejas sin pastor. De su corazón surge una actitud de cercanía, compasión, misericordia. La palabra ‘misericordia’ es el amor de Dios al lado de las necesidades de la gente, al lado de la pobreza de la gente.

”Jesús enseña a rezar. Cuando oren no hablen mucho como hacen los paganos que creen que por mucho hablar serán escuchados. Enseña el Padrenuestro. Entre otras cosas, después de enseñar a orar, Jesús enseña una regla de oro. Pone en el corazón, en la memoria y en la inteligencia de todos aquellos que lo siguen una pequeña regla de convivencia humana que nos rige hasta el día de hoy: Todo lo que deseen que los demás hagan por ustedes, háganlo por ellos. En esto consiste la ley y todo lo que habla la Biblia habla de esta reglita de oro de convivencia humana.

”Jesús y el trato mano a mano con la gente. Cuando Jesús bajó de la montaña lo siguió una gran multitud. Entonces un leproso fue a presentarse ante Él y le dijo: ‘si quieres, puedes purificarme’. ¿Qué hizo Jesús? Extendió la mano y lo tocó diciendo: ‘yo quiero, quedas purificado’.

”Jesús no discriminaba a nadie. Al entrar en Cafarnaún, se le acercó un centurión, un pagano, un romano (la gente le tenía mucha bronca a los romanos en ese tiempo) porque habían dominado al pueblo hebreo, le cobraban impuestos, y le dijo: ‘mi sirviente está en casa, enfermo, con parálisis, sufre terriblemente. Jesús le dijo: ‘Yo mismo voy a ir a curarlo a tu casa’. El centurión le dijo: ‘pero, Señor, yo no soy digno que entres en mi casa, basta que digas una palabra y mi sirviente se sanará’. Los cristianos que vamos a misa decimos estas palabritas, ¿no? Porque cuando yo que no soy más que un oficial subalterno le digo a uno de los soldados que está a mis órdenes ‘vení acá’, él tiene que venir. Y al otro le dice ‘andá allá’ y él tiene que ir. Y cuando le digo a mi sirviente que haga algo él lo hace. Jesús quedó asombrado. Y dijo a los que lo seguían: ‘Seguro que no he encontrado a nadie en Israel que tenga tanta fe’. Jesús no discriminaba a nadie.

”Jesús se sienta a la mesa con los pecadores. En el caso de la entrada de Jesús a la casa de un fariseo (Simón) y entró una pecadora que le lavó los pies y se los secó con los cabellos. Él sabía de quién se trataba. Y ahí hubo una enseñanza muy linda porque Simón le reprocha: ‘te dejás tocar, si vos supieras quién te está tocando’. Y Jesús le dice: ‘mirá, esta mujer amó mucho, por eso se le perdona mucho’.

”Jesús alaba a los pequeños. En un momento eleva la voz y dice: ‘te alabo, Padre, Señor de cielo y de la tierra, por haber ocultado estas cosas a los sabios y a los sabihondos. Y se las revelaste a los pequeños’.

”Jesús pone de ejemplo a los paganos como el buen samaritano. ¿Se acuerdan? Pasaron dos hombres religiosos, vieron a uno que lo habían apaleado, algunos miraban para cualquier otro lado, el otro pedía auxilio, estaba que ya se moría y casualmente bajaba por el mismo camino un samaritano. Se acercó, vendó sus heridas, curándolas con el aceite y el vino, después lo puso sobre su propia montura, buscó un albergue y se encargó de cuidarlo toda la noche. Además pagó por él y le dijo al hospedero que cuando volviera, si había que pagar algo más, él se hacía cargo. Jesús nos dice ‘si entendiste algo de esta enseñanza de un pagano, andá y hacé tú lo mismo’.

”Y finalmente, un último pasaje de Jesús, cuando vence a la muerte del hombre con la vida de Dios. La resurrección de Lázaro, resucita a un amigo, por ejemplo, que resucita a un amigo, lo llora, ora hacia el Padre, y porque Él es Dios le concede la vida a Lázaro. Es muy importante este texto porque a veces, nos encontramos muertos en el camino y nos acordamos y le decimos: ‘Jesús, ¿qué hago con esto? ¿Vos qué harías en este lugar?’. ‘Hacé lo mismo que yo hice con mi amigo, rezá mucho y dale la vida de Dios.’

”El último pasaje es el que más me gusta, es el del buen ladrón, al lado de Jesús en la cruz, que se robó el reino en el último momento. ¿Se acuerdan de ese pasaje tan lindo? Hace una reflexión muy rica este ladrón. Porque había un diálogo entre los dos ladrones. Uno se burlaba de Jesús. Y el otro le reprochaba: ‘¿pero vos no tenés temor de Dios?. Porque este pobre hombre que estaba en el medio, Jesús, no hizo nada. Nosotros fuimos bandidos’. Entonces ese corazón le dice a Jesús ‘acordate de mí cuando estés en tu reino’. Y Jesús le dice: ‘esta misma tarde estarás en el paraíso’. No le da la vida como a Lázaro. Le da algo mejor: la vida eterna.

”¿Qué haría Jesús en nuestro lugar? Saben que siempre nos vamos preguntando en el camino los cristianos sobre esto. Cuando vemos que Jesús no le huye a la cercanía de la gente, no la discrimina, toca las personas, al Papa Francisco le gusta tocar la carne del hermano, no por sensualidad, sino por condescendencia, porque es necesario acercar nuestro cuerpo, nuestras manos , es encarnadura, eso significa responder a la encarnación del hijo de Dios que se hizo uno de nosotros. Esto de preguntar qué haría Jesús en nuestro lugar es la gran pregunta y siempre Jesús nos responde: ‘nunca respondas ni con la huida, ni con la discriminación, ni alejándote sino cargando con la cruz que te toca todos los días. La cruz del hermano, tu propia cruz, y los desafíos hay que abrazarlos como Jesús se abrazó a la cruz. Porque el último gran mensaje de Jesús es que abrazó la cruz por nosotros: En la cruz Jesús sufrió todo el odio de mundo y él lo convirtió en amor. Su respuesta fue el amor.

”Ante el desafío de las adicciones, esta miseria que nos toca compartir a los argentinos en este tiempo, este tema tiene varias aristas. Nosotros deseamos que haya una respuesta, una política seria contra la droga, deseamos que haya instituciones fuertes de sanidad y de salud que atienda dignamente a nuestros hermanos. Y también damos gracias a Dios porque no solo la Iglesia sino muchísima gente, evangélicos, gente de buena voluntad, que también se hacen esta pregunta, que son los buenos samaritanos que nos encontramos en el camino. Y cuando preguntamos ¿qué haría Jesús en nuestro lugar? Tenemos que ver la respuesta de mucha gente que aún no comparte nuestra fe y hace lo mismo que nosotros.

”Y estoy seguro de que está Jesús también detrás, como ejemplo, dictando con su Evangelio, con su ejemplo. Así es que nosotros tenemos asegurada… vieron cuando decimos, a ver… tenemos que sacar un seguro para tal cosa… Nuestro seguro es el Evangelio porque siempre le vamos a estar preguntando a Jesús ante cualquier desafío qué haría Jesús en nuestro lugar. Eso nos anima, nos da audacia, nos hace dar un paso hacia adelante, a pesar de las muchas dificultades, mantener en el tiempo también los desafíos. Ante esta respuesta de Jesús siempre nos sopla al oído, que está en el Evangelio clarito con sus gestos, siempre con su amor a corazón abierto, esto nos anima a seguir caminando y a estar cerquita de los hermanos que nos necesitan.

”Esta es la reflexión que esperaba para esta tarde y cuando Charly me invitó, me dijo ‘tenemos un encuentro anual del paco’. Qué triste título que tenemos. Me gustaría poner otro título a estos encuentros.

”Ojalá que vayamos cambiando este título. Este es el encuentro de la esperanza. Encuentro de la alegría, de los hermanos que dicen: yo quiero y puedo. Estoy seguro de que este es el encuentro de aquellos que quieren y pueden. Y este es el encuentro de los que venimos escuchando a Jesús cuando le decimos: ‘Señor, ¿qué hacemos?’. Y Él siempre nos anima con su gracia para abrazar la cruz, para amar cada vez más”.

Mientras que monseñor LOZANO analizó el Magisterio del Papa Francisco en relación al cuidado del otro que sufre.

Compartimos algunas de sus apreciaciones:

• “Sus enseñanzas [las del Papa Francisco] no son elucubraciones abstractas, son reflexiones concretas a partir de la vida de las personas y los pueblos, y de acontecimientos dolorosos.”

• “Las imágenes que recordamos como Arzobispo de Buenos Aires y las que ahora nos llegan del Obispo de Roma, reflejan actitudes que no se improvisan. No son actuaciones o impostaciones originales en un escenario nuevo. Son parte también del Magisterio Papal.”

• “Me hacía acordar lo que decía san Francisco de Asís a sus frailes: “Predica el Evangelio todo el tiempo, si es necesario, usa palabras”. Tengamos en cuenta de modo particular su predicación no verbal.”

• “El Arzobispo de Buenos Aires varias veces insistía en la enseñanza evangélica de cuidar a los pobres, servirlos, porque en ellos está Jesús.”

• “El Papa nos advierte del riesgo del desborde activista. El servicio es fruto del Espíritu Santo. No hay verdadero servicio en la caridad si no brota del encuentro con Cristo en la oración y la eucaristía de la comunidad.”

• “Los pobres se nos presentan con rostros bien concretos, y entre ellos están los tóxico-dependientes.”

• “Francisco es un hombre de denunciar con claridad las situaciones de opresión.” (Lampedusa, JMJ 2013 a los jóvenes, Discurso ante el Parlamento Europeo, Exhortación Evangelii Gaudium)

• “La cuestión es achicar distancias. Estamos aquí para mirarnos como comunidad cristiana. Queremos escuchar el llamado del Buen Pastor Resucitado a servirlo en sus hermanos más frágiles. ‘Cada vez que lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos lo hicieron conmigo.’ (Mt. 25)

• “En varias oportunidades el Papa usó la imagen del hospital de campaña en una guerra para graficar la urgencia de la atención de necesidades básicas, y también la exigencia de la promoción humana.”

• “La tarea del acompañamiento tiene varias etapas. No es un toco y me voy. Acoger, acompañar, liberar del consumo, educar con dignidad, pertenencia comunitaria, cercanía con Jesús, vida familiar y vivienda, integración social por medio de un trabajo dignamente remunerado. La caricia de la madre Iglesia está en todo el camino. Es así que otro de los gestos de Bergoglio consistía en apoyar las diversas iniciativas desarrolladas en los Hogares de Cristo, y alentar el trabajo con su presencia frecuente.”

• “Uno de los problemas más graves que enfrentamos a nivel mundial y local es el de la corrupción, que se roba los dineros del pueblo, y genera muerte y degradación moral. En su versión pública y privada, desparrama sospechas sobre funcionarios, empresarios, miembros de las fuerzas de seguridad… Por eso Francisco la llama ‘cáncer social’ (EG 60) señalando que está ramificada en el cuerpo de la Nación. (cfr. EG 56) La estafa que se consuma tiene dos dimensiones: económica y moral.”

• “Francisco nos invita a ‘desarrollar el gusto espiritual de estar cerca de la vida de la gente, hasta el punto de descubrir que eso es fuente de un gozo superior. La misión es una pasión por Jesús pero, al mismo tiempo, una pasión por su pueblo’.” (EG 268)

• “El Papa nos alienta a confiar en ‘lo revolucionario de la ternura’.” (EG 288, cfr. también 270, 274, 286)

 

El padre DI PAOLA hizo público un documento en el que se convoca todos los cristianos de la Argentina y también a aquellas personas que tengan pasión por el bien a cuidar al otro que sufre.

Reproducimos el contenido completo de dicha declaración:

Documento presentado por el padre José María “Pepe” Di Paola,coordinador de la Comisión Nacional de Drogadependencia  de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA)


"Este es el ayuno que yo amo –─oráculo del Señor–─:
soltar las cadenas injustas, desatar los lazos del yugo,
dejar en libertad a los oprimidos y romper todos los yugos;
compartir tu pan con el hambriento y albergar a los pobres sin techo;
cubrir al que veas desnudo y no despreocuparte de tu propia carne."
(Isaías, 58, 6-7)

¡Cuánto dolor y sufrimiento puede causar el consumo de alcohol o drogas! Cuántas preguntas nos hacemos para entender qué les pasa a nuestros hermanos que quedan entrampados en la adicción. Lo sabemos, no es siempre así: se puede disfrutar un vino en las comidas, una cerveza con amigos o incluso pueden existir otros consumos que no resulten tan dañinos.

Pero hay otras veces que el consumo se viste de Negro para lastimar toda la vida, llegando incluso a destruir familias enteras. Todos conocemos alguien cuya vida fue arrasada por una adicción. Violencias, depresiones, accidentes de tránsito o de trabajo, suicidios, cárceles, psiquiátricos, abandonos… todo puede pasar bajo los efectos del alcohol o las drogas. ¡Cuánto daño! ¡Cuánta vida destruida! ¡Cuánto dolor!

Desde distintos espacios y enfoques la Iglesia acompaña a quienes sufren porque el consumo de alcohol y drogas se les volvió el problema central de la vida. El tema es una preocupación en nuestras comunidades. Se han dispuesto grupos para usuarios de alcohol o de drogas, para padres, para hijos, para parejas; Granjas, comunidades terapéuticas, centros ambulatorios, casas amigables, centros preventivos, casas de medio camino, asesoramiento de profesionales y especialistas. Muchos proyectos y dispositivos específicos orientados a que quien sufre a causa del consumo de drogas pueda reorganizar la vida y salir adelante.

Sin embargo, más allá de estas respuestas específicas, que deben estar, vemos que las dimensiones del problema son mucho mayores, se trata de un asunto de gran complejidad. Estamos convencidos que no hay soluciones lineales para problemas complejos. Porque si el problema son las drogas, entonces la solución es el tratamiento para alejarse de ellas; pero si además de las drogas el problema es la vivienda, el desamparo, una familia disfuncional, la dificultad de encontrar un trabajo, la soledad, las dificultades para permanecer en el sistema educativo, las enfermedades asociadas, la estigmatización sufrida, los conflictos con la ley o lo que sea, entonces es evidente que un tratamiento de recuperación no puede alcanzar toda la solución. No basta abandonar el consumo de drogas para que los problemas se resuelvan. No existe una institución capaz de tener adentro todas las respuestas.

Resulta evidente entonces que la solución de los problemas que vemos relacionados al consumo de drogas no va a estar solamente en la disposición de dispositivos específicos (comunidades terapéuticas, casas de tratamiento, grupos de autoayuda, etc.). Podemos hacer miles de centros de recuperación con los mejores profesionales, pero si el resto de la sociedad no se compromete, sino acompañamos a resolver todos los problemas que llevaron al consumo o que se siguieron del mismo, el trabajo habrá sido en muchos casos insuficiente. Deben haber centros de tratamiento especializados en el problema, deben haber muchos más de los que hoy hay, pero si la comunidad, si la iglesia toda no acompaña a resolver la vida no habrá demasiado cambio.

Si Dios se hizo hombre para compartir todo lo nuestro; como Iglesia nada de lo humano nos puede ser ajeno y mucho menos el sufrimiento de nuestros hermanos. La Iglesia, como casa de todos, como familia grande que no quiere dejar a nadie afuera, busca hacer lugar. Por eso es “Iglesia en salida”: con misericordia primerea, se involucra, acompaña, da fruto y celebra (Cf. EG 24).

Gran parte del problema de consumo de drogas está vinculado con la comprensión lineal del asunto y con un tejido social que se fue deshilachando. Las relaciones de colaboración y cuidado entre familiares, amigos, vecinos o compañeros de trabajo se han ido empobreciendo, la conciencia sobre la propia responsabilidad social se fue licuando en nuestras mismas parroquias, así como en la sociedad en general.

Este empobrecimiento del tejido social está directamente relacionado con los valores que enarbola nuestra sociedad de consumo. Dice el Papa Francisco: “Una de las causas de esta situación se encuentra en la relación que hemos establecido con el dinero, ya que aceptamos pacíficamente su predominio sobre nosotros y nuestras sociedades. La crisis financiera que atravesamos nos hace olvidar que en su origen hay una profunda crisis antropológica: ¡la negación de la primacía del ser humano! (...) La crisis mundial que afecta a las finanzas y a la economía pone de manifiesto sus desequilibrios y, sobre todo, la grave carencia de su orientación antropológica que reduce al ser humano a una sola de sus necesidades: el consumo. (EG Nº 55) Y luego recuerda: “El individualismo posmoderno y globalizado favorece un estilo de vida que debilita el desarrollo y la estabilidad de los vínculos entre las personas, y que desnaturaliza los vínculos familiares.” (EG Nº67).

Ricos y pobres, todos nos encontramos atravesados por esta realidad del consumo que exacerba el individualismo, deteriora las relaciones humanas y empobrece el tejido social. Una consecuencia de esto es que resulta muy difícil encontrar gente que quiera hacerse cargo del que está sufriendo.

Hoy queremos invitar a pensar que el problema de las drogas es complejo, que toda la sociedad debe ser parte en la respuesta y que comprende también una dimensión cultural relacionada con las creencias y valores. Mientras los valores sean el consumo, la comodidad y el confort o la salvación individual no tendremos respuesta frente al sufrimiento que ocasionan ciertos consumos de droga. Si seguimos pensando que es un problema que deben enfrentar exclusivamente los especialistas y nos desentendemos, entonces no abrimos las puertas a un verdadero cambio. Tantas veces nos dejamos invadir por un miedo que nos aísla, por un egoísmo que nos separa. Incluso hay veces que nos desentendemos porque no sabemos qué hacer.

Creemos que los valores que nos propone el Evangelio son el fundamento para la reconstrucción del tejido social: la confianza, la solidaridad, la hospitalidad, la paciencia, la cercanía, la projimidad, el amor, la renuncia de sí mismo… La gente da lo mejor de sí cuando es mirada con amor, no con desconfianza, no con miedo o prejuicios, cuando es respetada a pesar de las diferencias.

     Por todo esto, a punto de comenzar el tiempo de Adviento en que nos preparamos para recibir a Nuestro Señor, que nace pobre y entre los pobres, CONVOCAMOS A TODOS LOS CRISTIANOS DE LA ARGENTINA, EN EL LUGAR DONDE ESTÉN, CON LA OCUPACIÓN QUE TENGAN A PONERSE DE PIE Y A FORMAR PARTE DE ESTA GRAN CAMPAÑA DE CUIDADO. HACEMOS EXTENSIVA LA CONVOCATORIA A TODAS AQUELLAS PERSONAS QUE TIENEN PASIÓN POR EL BIEN. Cuidar antes es prevenir, cuidar después es acompañar en el sufrimiento y tender una mano para superarlo.

     El profeta nos llama a no desentendernos de nuestra propia carne. Hay tantas mamás desesperadas que necesitan ser escuchadas y contenidas; tantos pibes que necesitan que alguien los cuide; tantas personas que se complicaron con el alcohol y quisieran ser reconciliados, mirados con amor, ser hallados dignos de confianza. Acompañar a los que sufren por estar su vida comprometida con el consumo de drogas es algo que todos podemos hacer desde donde estemos, nuestra fe nos empuja a hacerlo con amor y organización. Dar confianza, un trabajo, o una oportunidad es tan importante. También desde nuestras comunidades podemos organizar espacios preventivos como los oratorios, exploradores, grupos juveniles, etc.

     Nadie puede decir: este no es mi problema. Todos: vecinos, empresarios, comunicadores, sacerdotes, docentes, grupos de oración, médicos, abogados, obreros, cada uno desde el lugar que le toca está llamado a colaborar en la solución, a poner su parte en el armado del pesebre de la vida. Estemos abiertos pues de verdad, Cristo llega en esta Navidad. 

Exposición completa de monseñor Jorge Eduardo Lozano,
presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Social
de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA)

Magisterio de Francisco en relación al cuidado del otro que sufre

Introducción
En estas reflexiones intentaré recoger algunos aspectos de la enseñanza de Francisco acerca del cuidado del otro que sufre. Intentaré también evocar algunas palabras originales del Cardenal Jorge Bergoglio, que fueron recogidas en Aparecida y son incorporadas ahora al Magisterio Universal.

Tengamos en cuenta que sus enseñanzas no son elucubraciones abstractas, son reflexiones concretas a partir de la vida de las personas y los pueblos, y de acontecimientos dolorosos. Son catequesis que buscan llevarnos a cambiar actitudes, conductas a nivel personal y también a reformar las estructuras sociales y políticas. Debemos acercarnos a ellas como exigentes exhortaciones a la conversión de la mente y el corazón.

Francisco (como lo hacía Bergoglio) no sólo usa palabras para expresarse, sino también gestos que son enseñanzas que no deben pasar desapercibidas o ser miradas como manifestación simpática de un hombre bueno. Las imágenes que recordamos como Arzobispo de Buenos Aires y las que ahora nos llegan del Obispo de Roma, reflejan actitudes que no se improvisan. No son actuaciones o impostaciones originales en un escenario nuevo. Son parte también del Magisterio Papal. Se suele decir que "un gesto vale más que mil palabras". Esta afirmación que muchas veces me resultó exagerada, es tal cual en relación a lo que comunica Francisco.

Propongo un ejemplo para graficar lo dicho: Que él se levante a las 4 de la mañana a rezar no me obliga a mí a hacer lo mismo. Puedo yo orar mejor a las 6, a las 9, a las 15hs. Pero tener una vida sobria y austera, estar cerca de los pobres, tratar con ternura y misericordia, es enseñanza y obligación para el obispo de Gualeguaychú y los demás, para los sacerdotes, y para los fieles cristianos de todo el mundo.

Estas actitudes “marcan la cancha”, establecen parámetros, orientan y “obligan” en el mejor de los sentidos.
Me hacía acordar lo que decía San Francisco de Asís a sus frailes: “Predica el Evangelio todo el tiempo, si es necesario, usa palabras”. Tengamos en cuenta de modo particular su predicación no verbal.

¿Quiénes son los otros?
El Arzobispo de Buenos Aires varias veces insistía en la enseñanza evangélica de cuidar a los pobres, servirlos, porque en ellos está Jesús. En una misa celebrada en Plaza Constitución para denunciar las diversas formas de trata para la explotación sexual y trabajo esclavo decía: “... venimos a pedirle a Jesús que él, que es Dios y tomó nuestra carne, nos haga llorar por la carne de tantos hermanas y hermanos nuestros que son sometidos”.

El Pontífice argentino en su viaje a Brasil visitó el Hospital San Francisco, dedicado a la recuperación de adictos a las drogas, y llamó a aquel lugar “santuario particular del sufrimiento humano [...] porque en cada hermano y hermana en dificultad abrazamos la carne de Cristo que sufre”.

El Santo Padre evocando la Parábola del Buen Samaritano (Lc. 10, 29-35) nos pide imitar al que sabe “inclinarse sobre quien está en dificultad, porque en él ve el rostro de Cristo, porque él es la carne de Cristo que sufre” (ídem).
En varias oportunidades utiliza esta expresión para referirse a los pobres (enfermos, excluidos, esclavos...) “son la carne de Cristo que sufre”.

Inclinarse, dice Francisco. Y es lo que él realizó en diversas oportunidades en Buenos Aires y en Roma con ocasión del lavatorio de los pies el Jueves Santo. Seguramente varios de ustedes habrán sido testigos presenciales en alguna de esas celebraciones, y la mayoría de nosotros hemos visto fotos o videos que reflejan esos momentos. Es conmovedor cómo se detiene ante cada uno, se inclina, toma su pie, lo lava y lo seca, lo besa, levanta la cabeza y fija la mirada en el rostro de quien está sentado. Un gesto ritual realizado con gran unción y religiosidad.

En el Documento Conclusivo de la V Conferencia General en Aparecida se nos dice que de los gestos y palabras del Maestro aprendemos “su compasión entrañable ante el dolor humano, su cercanía a los pobres y a los pequeños” (DA139). Debemos imitarlo siguiendo sus pasos, sabiendo que “ante la exclusión, Jesús defiende los derechos de los débiles y la vida digna de todo ser humano”. (DA 112)

Estas actitudes no surgen de una simple constatación numérica ni de una estrategia o cálculo de impacto de imagen. “El imperativo de escuchar el clamor de los pobres se hace carne en nosotros cuando se nos estremecen las entrañas ante el dolor ajeno.” (EG 193)
La opción preferencial por los pobres está vinculada a la fe vivida en esta historia concreta.

Nos enseña el Papa que “Estamos llamados a descubrir a Cristo en ellos, a prestarles nuestra voz en sus causas, pero también a ser sus amigos, a escucharlos, a interpretarlos y a recoger la misteriosa sabiduría que Dios quiere comunicarnos a través de ellos”. (EG 198). Expresiones que nos hacen acordar a Aparecida 397.

“Nuestro compromiso no consiste exclusivamente en acciones o en programas de promoción y asistencia; lo que el Espíritu moviliza no es un desborde activista, sino ante todo una atención puesta en el otro «considerándolo como uno consigo». Esta atención amante es el inicio de una verdadera preocupación por su persona, a partir de la cual deseo buscar efectivamente su bien.” (EG 199)

El Papa nos advierte del riesgo del desborde activista. El servicio es fruto del Espíritu Santo. No hay verdadero servicio en la caridad si no brota del encuentro con Cristo en la oración y la eucaristía de la comunidad. En el mensaje final del Sínodo de los obispos del 2012, se insistía en el vínculo entre vida contemplativa y opción por los pobres.

Los pobres se nos presentan con rostros bien concretos, y entre ellos están los tóxico-dependientes. (EG 210)

Globalización de la indiferencia
La primera salida realizada por Francisco fuera de Roma fue a la isla de Lampedusa, este fue uno de los gestos elocuentes de su Magisterio. Recordemos la cantidad de episodios de muerte de quienes naufragaron queriendo llegar a la costa escapando del hambre y la destrucción. En esa ocasión el Papa avergonzaba a la humanidad: “La cultura del bienestar, que nos lleva a pensar en nosotros mismos, nos hace insensibles al grito de los otros, nos hace vivir en pompas de jabón, que son bonitas, pero no son nada, son la ilusión de lo fútil, de lo provisional, que lleva a la indiferencia hacia los otros, o mejor, lleva a la globalización de la indiferencia. En este mundo de la globalización hemos caído en la globalización de la indiferencia. ¡Nos hemos acostumbrado al sufrimiento del otro, no tiene que ver con nosotros, no nos importa, no nos concierne!”.

Ayer, ante el Parlamento de la Unión Europea volvió a denunciar estos atropellos a la dignidad humana, pidiendo que el mar Mediterráneo no sea un “cementerio de los pobres”.

Francisco es un hombre de denunciar con claridad las situaciones de opresión. Al evidenciar públicamente las diversas formas de trata de personas nos exhorta: “Quisiera que se escuchara el grito de Dios preguntándonos a todos: ‘¿Dónde está tu hermano?’ (Gn 4,9). ¿Dónde está tu hermano esclavo? ¿Dónde está ese que estás matando cada día en el taller clandestino, en la red de prostitución, en los niños que utilizas para mendicidad, en aquel que tiene que trabajar a escondidas porque no ha sido formalizado? No nos hagamos los distraídos. Hay mucho de complicidad. ¡La pregunta es para todos! En nuestras ciudades está instalado este crimen mafioso y aberrante, y muchos tienen las manos preñadas de sangre debido a la complicidad cómoda y muda”. (EG 211)

“Es un mensaje tan claro, tan directo, tan simple y elocuente, que ninguna hermenéutica eclesial tiene derecho a relativizarlo.” (EG 194)
A los jóvenes argentinos en la Jornada Mundial de la Juventud les pedía no hacer un “licuado de fe” que lleve a quitar su fuerza al Evangelio.

La Comunidad
El servicio a los hermanos no debe ser llevado adelante como tarea individual. No es responsabilidad de uno o dos superhéroes o iluminados que se juegan la vida ante la sociedad o la comunidad cristiana que mira impotente.

En la Exhortación Apostólica “La alegría del Evangelio” nos plantea el itinerario a seguir por una comunidad evangelizadora, que “experimenta que el Señor tomó la iniciativa, la ha primereado en el amor (cf. 1 Jn 4,10); y, por eso, ella sabe adelantarse, tomar la iniciativa sin miedo, salir al encuentro, buscar a los lejanos y llegar a los cruces de los caminos para invitar a los excluidos. Vive un deseo inagotable de brindar misericordia, fruto de haber experimentado la infinita misericordia del Padre y su fuerza difusiva. ¡Atrevámonos un poco más a primerear!

Como consecuencia, la Iglesia sabe «involucrarse». Jesús lavó los pies a sus discípulos. El Señor se involucra e involucra a los suyos, poniéndose de rodillas ante los demás para lavarlos. Pero luego dice a los discípulos: «Seréis felices si hacéis esto» (Jn 13,17). La comunidad evangelizadora se mete con obras y gestos en la vida cotidiana de los demás, achica distancias, se abaja hasta la humillación si es necesario, y asume la vida humana, tocando la carne sufriente de Cristo en el pueblo”. (EG 24)

La cuestión es achicar distancias. Estamos aquí para mirarnos como comunidad cristiana. Queremos escuchar el llamado del Buen Pastor Resucitado a servirlo en sus hermanos más frágiles. "Cada vez que lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos lo hicieron conmigo". (Mt. 25)

Sabemos que muchos tienen responsabilidades. Hoy no queremos sacarle el cuerpo a las que nos tocan a nosotros. Si somos discípulos de Jesucristo debemos acoger su Palabra. Si reconocemos en Francisco al sucesor de Pedro, debemos dejarnos iluminar por su magisterio.

Evangelización y Promoción humana. Asistencia y justicia.
En varias oportunidades el Papa usó la imagen del hospital de campaña en una guerra para graficar la urgencia de la atención de necesidades básicas, y también la exigencia de la promoción humana.
A los referentes de Caritas Internationalis les decía “esta es una guerra cultural que deja muchos heridos al costado del camino. Y la caricia de la madre Iglesia es curar” (...) “Y después la caricia en la promoción. Caritas [podemos decir, la Iglesia] no es solamente para los primeros auxilios”. La caricia está en ambos momentos. Las comunidades cristianas tenemos la tentación de mirar sólo la caricia en la urgencia, y no en la promoción.

Francisco insiste en este concepto que es fundamental a la hora de mirar la misión de la Iglesia. Comentando la escena evangélica de la multiplicación de los panes, dice: “En este marco se comprende el pedido de Jesús a sus discípulos: «¡Denles ustedes de comer!» (Mc 6,37), lo cual implica tanto la cooperación para resolver las causas estructurales de la pobreza y para promover el desarrollo integral de los pobres, como los gestos más simples y cotidianos de solidaridad ante las miserias muy concretas que encontramos”. (EG 188)

Es una tarea que urge. “La necesidad de resolver las causas estructurales de la pobreza no puede esperar, no sólo por una exigencia pragmática de obtener resultados y de ordenar la sociedad, sino para sanarla de una enfermedad que la vuelve frágil e indigna y que sólo podrá llevarla a nuevas crisis. Los planes asistenciales, que atienden ciertas urgencias, sólo deberían pensarse como respuestas pasajeras. Mientras no se resuelvan radicalmente los problemas de los pobres, renunciando a la autonomía absoluta de los mercados y de la especulación financiera y atacando las causas estructurales de la inequidad, no se resolverán los problemas del mundo y en definitiva ningún problema. La inequidad es raíz de los males sociales”. (EG 202).

La tarea del acompañamiento tiene varias etapas. No es un toco y me voy. Acoger, acompañar, liberar del consumo, educar con dignidad, pertenencia comunitaria, cercanía con Jesús, vida familiar y vivienda, integración social por medio de un trabajo dignamente remunerado. La caricia de la madre Iglesia está en todo el camino. Es así que otro de los gestos de Bergoglio consistía en apoyar las diversas iniciativas desarrolladas en los Hogares de Cristo, y alentar el trabajo con su presencia frecuente.
Por eso es indispensable la coherencia para no “quedarnos en un plano teórico o meramente emotivo, sin verdadera incidencia en nuestros comportamientos y en nuestras decisiones” (DA 397). Porque “todo lo que tenga que ver con Cristo, tiene que ver con los pobres y todo lo relacionado con los pobres reclama a Jesucristo” (DA 393).
Así dirá claramente Francisco que “para la Iglesia la opción por los pobres es una categoría teológica antes que cultural, sociológica, política o filosófica”. (EG 198)

En este sentido se puede destacar el compromiso que el Cardenal Bergoglio tuvo con la promoción de centros educativos en los barrios más pobres.

Los empresarios y el Estado tienen la urgente tarea de buscar marcos legales adecuados para generar puestos de trabajo para los más pobres y para los que transitan un camino de recuperación.

Decía Francisco en Brasil. “Es preciso afrontar los problemas que están a la base de su uso, promoviendo una mayor justicia, educando a los jóvenes en los valores que construyen la vida común, acompañando a los necesitados y dando esperanza en el futuro. Todos tenemos necesidad de mirar al otro con los ojos de amor de Cristo, aprender a abrazar a aquellos que están en necesidad, para expresar cercanía, afecto, amor.”

Y reconocía: “Pero abrazar no es suficiente. Tendamos la mano a quien se encuentra en dificultad, al que ha caído en el abismo de la dependencia, tal vez sin saber cómo, y decirle: «Puedes levantarte, puedes remontar; te costará, pero puedes conseguirlo si de verdad lo quieres».”

La corrupción
Uno de los problemas más graves que enfrentamos a nivel mundial y local es el de la corrupción, que se roba los dineros del pueblo, y genera muerte y degradación moral. En su versión pública y privada, desparrama sospechas sobre funcionarios, empresarios, miembros de las fuerzas de seguridad… Por eso Francisco la llama “cáncer social” (EG 60) señalando que está ramificada en el cuerpo de la Nación. (cfr. EG 56) La estafa que se consuma tiene dos dimensiones: económica y moral.

Acerca del daño en el cuerpo social, el Santo Padre en el mensaje para la celebración de la Jornada Mundial de la Paz del 1 de enero de 2014, escribió: “Un auténtico espíritu de fraternidad vence el egoísmo individual que impide que las personas puedan vivir en libertad y armonía entre sí. Ese egoísmo se desarrolla socialmente tanto en las múltiples formas de corrupción, hoy tan capilarmente difundidas, como en la formación de las organizaciones criminales, desde los grupos pequeños a aquellos que operan a escala global, que, minando profundamente la legalidad y la justicia, hieren el corazón de la dignidad de la persona. Estas organizaciones ofenden gravemente a Dios, perjudican a los hermanos y dañan a la creación más todavía cuando tienen connotaciones religiosas.
Pienso en el drama lacerante de la droga, con la que algunos se lucran despreciando las leyes morales y civiles, en la devastación de los recursos naturales y en la contaminación, en la tragedia de la explotación laboral; pienso en el blanqueo ilícito de dinero así como en la especulación financiera, que a menudo asume rasgos perjudiciales y demoledores para enteros sistemas económicos y sociales, exponiendo a la pobreza a millones de hombres y mujeres; pienso en la prostitución que cada día cosecha víctimas inocentes, sobre todo entre los más jóvenes, robándoles el futuro; pienso en la abominable trata de seres humanos, en los delitos y abusos contra los menores, en la esclavitud que todavía difunde su horror en muchas partes del mundo, en la tragedia frecuentemente desatendida de los emigrantes con los que se especula indignamente en la ilegalidad” (N° 8)

Volvamos a la predicación de Francisco en Brasil: “¡Cuántos «mercaderes de muerte» que siguen la lógica del poder y el dinero a toda costa! La plaga del narcotráfico, que favorece la violencia y siembra dolor y muerte, requiere un acto de valor de toda la sociedad. No es la liberalización del consumo de drogas, como se está discutiendo en varias partes de América Latina, lo que podrá reducir la propagación y la influencia de la dependencia química.”
En una Parroquia de Roma, Francisco mantuvo un encuentro con familiares de víctimas del crimen organizado. También dirigió unas palabras a los corruptos y criminales:
“Y nosotros rezamos por vosotros. Convertíos, lo pido de rodillas; es por vuestro bien. Esta vida que vivís ahora, no os dará placer, no os dará alegría, no os dará felicidad. El poder, el dinero que vosotros ahora tenéis de tantos negocios sucios, de tantos crímenes mafiosos, es dinero ensangrentado, es poder ensangrentado, y no podréis llevarlo a la otra vida. Convertíos, aún hay tiempo, para no acabar en el infierno. Es lo que os espera si seguís por este camino. Habéis tenido un papá y una mamá: pensad en ellos. Llorad un poco y convertíos.”

“Hoy en muchas partes se reclama mayor seguridad. Pero hasta que no se reviertan la exclusión y la inequidad dentro de una sociedad y entre los distintos pueblos será imposible erradicar la violencia. Se acusa de la violencia a los pobres y a los pueblos pobres pero, sin igualdad de oportunidades, las diversas formas de agresión y de guerra encontrarán un caldo de cultivo que tarde o temprano provocará su explosión. Cuando la sociedad –local, nacional o mundial– abandona en la periferia una parte de sí misma, no habrá programas políticos ni recursos policiales o de inteligencia que puedan asegurar indefinidamente la tranquilidad. Esto no sucede solamente porque la inequidad provoca la reacción violenta de los excluidos del sistema, sino porque el sistema social y económico es injusto en su raíz” (EG 59), y por tanto violento.

Estar cerca
Francisco nos invita a “desarrollar el gusto espiritual de estar cerca de la vida de la gente, hasta el punto de descubrir que eso es fuente de un gozo superior. La misión es una pasión por Jesús pero, al mismo tiempo, una pasión por su pueblo”. (EG 268)

Jesús es el modelo. Él, que se metió en el corazón del pueblo nos llama a seguir su camino. Su vida nos cautiva, y “deseamos integrarnos a fondo en la sociedad, compartimos la vida con todos, escuchamos sus inquietudes, colaboramos material y espiritualmente con ellos en sus necesidades, nos alegramos con los que están alegres, lloramos con los que lloran y nos comprometemos en la construcción de un mundo nuevo, codo a codo con los demás”. (EG 269)

La fe nos mueve a construir un mundo mejor que el de ahora. Para ello no debemos imponer una “prudente distancia de las llagas del Señor” (EG 270)

"La misión en el corazón del pueblo no es una parte de mi vida, o un adorno que me puedo quitar; no es un apéndice o un momento más de la existencia. Es algo que yo no puedo arrancar de mi ser si no quiero destruirme. Yo soy una misión en esta tierra, y para eso estoy en este mundo. Hay que reconocerse a sí mismo como marcado a fuego por esa misión de iluminar, bendecir, vivificar, levantar, sanar, liberar (…). Pero si uno separa la tarea por una parte y la propia privacidad por otra, todo se vuelve gris y estará permanentemente buscando reconocimientos o defendiendo sus propias necesidades. Dejará de ser pueblo" (EG 273)

El Papa nos alienta a confiar en “lo revolucionario de la ternura” (EG 288, cfr. también 270, 274, 286)
Nuestro pueblo argentino tiene una particular devoción a la Virgen de Luján. El Papa nos dice que ella “es la que sabe transformar una cueva de animales en la casa de Jesús, con unos pobres pañales y una montaña de ternura”. (EG 286) “Como Madre de todos, es signo de esperanza para los pueblos que sufren dolores de parto hasta que brote la justicia”. (EG 286).

En su corazón ponemos nuestros anhelos de justicia y solidaridad. 

 

Adhieren:

· Equipo de prevención de adicciones San Juan
· Acción Católica Argentina
· Pastoral de Juventud Argentina
· A.P.E.A (Adicciones. Pastoral de la Escucha Activa, Diócesis de Quilmes)
· RED PREVENTIVA y GRUPOS DE AUTOAYUDA de la PASTORAL DE LA DIOCESIS DE QUILMES, GRUPO DE AUTOAYUDA ( Pquia Santa Rosa de Lima -Bosques-, Pquia. La Anunciación-Quilmes-, Pquia. Santa Juana de Antida-Fcio Varela- Pquia. Ntra. Sra. Itatí-San Fco Solano- Quilmes-EL REFUGIO DE LOS PIBES "LA CASITA"- Parroquia Ntra. Sra. de Itatí-), GRUPO DE AUTOAYUDA asociación no gubernamental "JESUS ME GUIA"-Bosques- y "JESUCRISTO ENCIENDE NUESTRAS VIDAS"-Quilmes-, "E.P.A.T" (Equipo de Prevención y Asistencia Terapéutica)-Bosques.
· Pastoral de Adicciones Arq. De Corrientes
· Grupo de Padres Santa Mónica. Diócesis de Reconquista
· Edidro. Equipo Diocesano de Drogadicción. Diócesis de San Isidro
· RED Bartimeo. Diócesis de San Isidro
· Pastoral de Adicciones Arq. De Córdoba
· Pastoral Penitenciaria. Diócesis de Río Cuarto
· Casa Esperanza. Asociación Nazaret. Diócesis de Villa María
· Pastoral Drogadependencia. Rosario
· Pastoral de adicciones. Pquia Ntra Sra de Pompeya. Dioc de Concordia
· Pastoral de Adicciones. Grupo Familiar Diócesis de Concordia
· Equipo Diocesano de Mendoza. Grupo de padres Esperanza vida
· Pastoral Diocesana de Drogadependencia. Diócesis de Avellaneda – Lanús
· Tiempo de crecer. Diócesis de Avellaneda – Lanús
· Pastoral sobre Adicciones. Diócesis de Morón
· Gabriel Battelo, Diócesis de Paraná
· Jorge Achor, Diócesis de Paraná
· Fundación Vida Nueva
· Madres contra el Paco, Provincias de Corrientes, Catamarca, San Juan, Santa Fe, Salta, Tucumán, Bajo Flores, Capital y Banfield Provincia de Bs. As. Misiones, Ushuaia, Formosa.
· Pastoral de adicciones Merlo Moreno
· Centro Barrial Carlos Mujica
· Centro barrial Don Bosco
· Centro barrial san Alberto Hurtado
· Centro barrial Juan Pablo II
· Centro barrial Madre Teresa
· Centro barrial San José
· Centro barrial Gaucho Antonio Gil
· Centro Buen Sanmaritano de Villa Palito
· Granja San Miguel Arcángel
· Granja Madre Teresa
· Hogar Hermana Pilar
· Centro Niño de Belén
· Asociación Civil El Buen Samaritano (Santa Fe)
· Equipo de Pastoral de Prevención de Adicciones de Formosa
· Fazenda de la Esperanza (Formosa)
· Pastoral de Adicciones de Gualeguaychú
· Residencia Socioeducativa Nazareth Gualeguaychú
· Centro Barrial Nazareth Gualeguaychú
· Centros Ambulatorios Parroquias Diócesis de Concordia
· Asociación Civil Comunidad de Vida y Rehabilitación en Adicciones Juan XXIII. Diócesis de Concordia
· Comunidad Cenáculo. Diócesis de Catamarca
· Pastoral de Adicciones Diócesis de Catamarca
· Casa Corazón de María. Diócesis de Merlo
· Pastoral de Adicciones. Diócesis de Paraná
· Escuela de Gestión Social. Pablo de Tarso. D242. Paraná.
· Cáritas Argentina.
· Instituto de Investigación sobre jóvenes, violencia y adicciones de la Cámara de Diputados de la Provincia de Buenos Aires.

 

Este informe de prensa fue realizado con el valioso aporte de Mercedes Sanguinetti.

PRENSA Comisión Episcopal de Pastoral Social
CONFERENCIA EPISCOPAL ARGENTINA
Virginia Bonard – 011 15 5 934 1461 - redactar@milconet.com.ar
www.reddevida.org - www.pastoralsocial.org.ar - www.episcopado.org
Diagramación: Marcelo Bertone - comunicacion@centroguadalupe.org

 



CONSEJO EPISCOPAL LATINOAMERICANO
 
Dirección: Carrera 5 Nº 115 - 31 - Bogotá D.C. (Colombia)
Teléfonos: (57)(1) 587 97 10 - Fax: 57)(1) 587 97 17
Correo Electrónico: celam@celam.org