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CONFERENCIAS EPISCOPALES DE AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE
Martes 20 de Enero del 2015
No se puede ser cristiano por correspondencia
El Arzobispo de México, Cardenal Norberto Rivera Carrera, señaló que la vocación cristiana no es la atracción a una ideología o un partido, sino el seguimiento a la persona de Cristo a través de una relación cercana y no a larga distancia, pues “no se puede ser cristiano por correspondencia”.

En referencia al Evangelio del domingo sobre el Señor y sus primeros discípulos, el Arzobispo de México afirmó que la vocación cristiana es el seguimiento a la persona de Jesús y que el cristiano debe sentir el movimiento centrípeto y centrífugo en relación a Cristo.

“La vocación cristiana tiene características muy especiales, no se trata de una atracción hacia algo: Una causa, una ideología, un partido o una ocupación; se trata de una atracción hacia Alguien, se trata del seguimiento de una persona, Jesús, como alguien fundamental para la propia vida”, dijo el Arzobispo en la Catedral de México.

Según el Sistema Informativo de la Arquidiócesis de México (SIAME), con respecto a la vocación, el Purpurado señaló que “no se puede tener vocación a larga distancia, no se puede ser cristiano por correspondencia, sino con el trato cercano, íntimo y personal en la oración.”

“También nos llama la atención el que la vocación no es para quedarse solos con Jesús y encerrarse en sí mismos contemplando el llamado: Andrés corrió a decírselo a su hermano Simón; Felipe a Natanael. A Juan también lo encontramos de inmediato con su hermano Santiago siguiendo a Jesús. Los discípulos hacen discípulos; participan con grande alegría su descubrimiento, su vocación. Ser discípulo de Jesús de Nazaret es la nueva identidad personal”, añadió.

En este sentido, explicó que el cristiano está llamado a comunicar a otros el centro de esas esperanzas, que es Jesús. “El cristiano debe sentir el doble movimiento del corazón: Centrípeto, por el que atrae hacia sí a Cristo, y centrífugo por el que lleva a Cristo a los demás”.

El Cardenal Rivera puntualizó que “ser discípulo de Jesús hoy significa esencialmente dos cosas: Imitar a Cristo, que en sentido evangélico quiere decir seguir a Cristo y aprender de Él a hacer la voluntad del Padre, y segunda, testimoniar a Cristo, que nos compromete a decir al mundo lo que Jesús es y significa para nosotros, que nos impulsa a invitar a los demás a ir tras los pasos de Jesús”.

Por último resaltó el papel fundamental que juega la familia en la vocación. “El lugar privilegiado de la vocación es la familia, donde se da el contagio de persona a persona para seguir a Cristo, así lo hemos visto en el evangelio, cómo los hermanos llaman a los hermanos”.



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