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Viernes 20 de Febrero del 2015
Un cardenal para la Iglesia “libre y pobre” de Uruguay
Habla en exclusiva para el Vatican Insider el nuevo cardenal uruguayo, Daniel Fernando Sturla Berhouet, arzobispo de Montevideo

Estoy en la Plaza de San Pedro y el Papa acaba de nombrarte cardenal. ¡Felicidades!”. Con una simple llamada telefónica de un sacerdote uruguayo Daniel Sturla Berhouet, arzobispo de Montevideo, se enteró que iba a recibir el birrete púrpura. Corría el 4 de enero de 2015. El prelado no lo podía creer. “A mi nadie me avisó nada”, atinó a responder. Pero otros dos mensajes llegados luego a su celular, le confirmaron la noticia.

Él estaba dirigiéndose a la Radio Oriental, una pequeña emisora católica. Lo acompañaban dos muchachos que iban a dar sus testimonios sobre la misión que estaban conduciendo esos días en un barrio popular de la capital uruguaya. Luego le tocaba la misa en la catedral. Aquella llamada desde Roma le cambió la vida.

Sturla será el segundo cardenal en la historia del Uruguay. El otro fue Antonio María Barbieri, un fraile que gobernó la Iglesia de Montevideo entre 1958 y 1964, aunque falleció en 1979. En entrevista con el Vatican Insider, habló de su elevación cardenalicia.

 

¿Cómo recibió la noticia de que el Papa le había elegido como cardenal?

Primero fue un impacto muy fuerte. Después pensé que esto es un regalo del Papa a la Iglesia uruguaya, porque apenas cumplí un año de mi nombramiento como arzobispo y entonces no es un reconocimiento a la gestión que pude haber realizado. Es un gesto del Papa a todos los uruguayos y en ese sentido lo recibo con sencillez. Fue muy bien recibido por la gente.

¿Qué significa este reconocimiento?

El Uruguay es un país marcado por 100 años de laicismo muy fuerte, tenemos una Iglesia pobre y libre. Pobre porque no tenemos muchos recursos, los curas viven austeramente, ser sacerdote no es un estatus social. Es también una Iglesia libre, que lleva muchas décadas no unida al Estado, que vive y da su testimonio de fe en una sociedad plural, laica y eso tiene un valor para el mundo de hoy.

Va a ser el cardenal que recibirá al Papa Francisco, ¿no?

Si Dios quiere, lo estamos esperando para el año que viene. Esperemos que se concrete. El año pasado el Papa me manifestó que, cuando fuera a Argentina, él iría también a Chile y Uruguay. Pero aún no tenemos ninguna confirmación oficial. Nos hace mucho bien que él mire a nuestro país, me consta que tiene un cariño muy especial por Uruguay y me consta que ha pedido a alguna organización caritativa europea que no se olviden de nuestro país.

¿Por qué el Papa insiste tanto en decirle públicamente a los cardenales que sean humildes, que festejen sobriamente y que su dignidad no es un premio?

Me parece clave este mensaje. Esa debería ser la actitud de orden, aunque no siempre lo es y puede existir alguna confusión. Uno ante todo uno es un cristiano y cuando tiene más responsabilidades en la Iglesia, está llamado a vivir más intensamente la vida cristiana. Eso supone una vida de desprendimiento, de austeridad, de amor hacia el que más necesita. Me siento totalmente identificado y ojalá nos ayude a todos los que tenemos un servicio de responsabilidad en la Iglesia ante todo a ser cristianos.

Es parte de un camino que marca el Papa para toda la Iglesia…

 

La Iglesia uruguaya se siente identificada con la línea marcada por el Papa Francisco. El Papa pide volver a las fuentes, volver al evangelio. Eso parece difícil, nosotros mismos a veces lo complicamos, porque vivir el evangelio es también vivir en la sencillez de la vida cristiana. Eso mismo le da tanta sintonía con la gente sencilla y pobre.

¿Eso mismo puede ser motivo de las resistencias que existen al Papa?

Sinceramente no conozco mucho al respecto. Ahora me corresponderá estar mucho más involucrado en este servicio que el Papa me ha llamado. No conozco mucho el mundillo interno de la Curia Romana, donde supongo que existe gente muy buena pero donde se han dado situaciones muy complejas, como es notorio.

En el Uruguay no he visto resistencias a la propuesta del Papa, más bien veo una aceptación cordial. Sí creo que es natural y parte de nuestro ser cristiano, que hayan Papas que sintonicen más con ciertos grupos eclesiales y Papas que sintonicen con otros. Esto no debe escandalizarnos. Es natural. Dentro de la Iglesia hay grupos muy diversos. El Papa a nivel general y los obispos a nivel local son centros de unidad en la diversidad.

¿Ya pensó qué contribución podría dar al Papa en su proyecto de reforma de la Curia?

Sinceramente lo primero que quiero hacer es escuchar y aprender. Trataré en estos días de aprender mucho, quizás en otro momento pueda aportar más. En este tiempo me siento novato. Uno asume la responsabilidad que le toca, eso es parte de la vida humana y cristiana, no rehuir responsabilidades. Pero en esa misma responsabilidad uno debe saber cuándo le toca escuchar y cuando le toca hablar.



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