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Viernes 20 de Febrero del 2015
Nuncio Apostólico de Venezuela invita a “cambiar de rumbo”
“Marcarnos con ceniza es reconocer que somos frágiles, de barro pecadores”, pero la Cuaresma es tiempo “favorable para acoger y recibir la misericordia de Dios”, dijo Monseñor Aldo Giordano

“Queridos hermanas y hermanos, comenzamos hoy nuestra ruta cuaresmal hacia la Pascua, la fiesta más importante y más bella para nosotros los cristianos. Toda liturgia en este día es una permanente invitación para un comienzo nuevo. Es siempre bello iniciar cualquier cosa de nuevo”.

De esta manera lo dijo el Nuncio Apostólico en Venezuela, Monseñor Aldo Giordano, durante la celebración eucarística que con motivo del Miércoles de Ceniza, presidió este 18 de febrero en horas de la tarde, en la Basílica Santa Teresa de Caracas.

El templo que resguarda la sagrada imagen del Nazareno de San Pablo, como es costumbre por estas fechas, estaba abarrotado de feligreses que asistieron para recordar la frase bíblica: “Sepas que eres polvo y al polvo volverás” (Génesis, 3, 19).

En su mensaje del Miércoles de Ceniza, el Nuncio acotó: “Muchas veces vivimos nuestras jornadas y semanas con la impresión que no hay nada nuevo. Iniciar alguna de nuevo significa ‘convertirnos’, es decir, cambiar de camino, cambiar de dirección”.

Ayuno, abstinencia y oración

Monseñor Giordano enfatizó la necesidad de la conversión y cambio de vida. “Ahora es el tiempo favorable: ahora es el tiempo de la salvación (…) no echemos su gracia en saco roto”, dijo. San Pablo habla con pasión y autoridad, acotó Monseñor Giordano: “En nombre de Cristo les pedimos que se reconcilien con Dios”, citó. Luego apuntó: “El camino nuevo es aquél que acoge ahora la salvación y la reconciliación”.

Explicó tres acciones que vuelven nuevo el camino del hombre: la limosna, la oración y el ayuno. En tal sentido recomendó hacer el bien “sin rimbombancias ni con la finalidad de ser admirados o recompensados”; que la oración “sea el espacio del encuentro interno con Dios”; y el “ayuno no sea un ejercicio narcisista, sino una experiencia interior que nos lance a una mayor generosidad y solidaridad”.

Monseñor Aldo Giordano presentó de igual manera, un saludo en nombre del Papa Francisco, extensivo a todos los venezolanos. “Sientan el amor paternal del Papa, Pastor Universal de la Iglesia. El Papa quiere a Venezuela y a su pueblo”, anunció.

Los colores del Nazareno para el Nuncio

Por su parte, Monseñor Adán Ramírez Ortíz, recibió al embajador papal en un ambiente festivo, acompañado por dos sacerdotes y muchos servidores del altar entre los que destacaron más de treinta niños y niñas revestidos de monaguillos (as). Agradeció su visita en nombre de la Basílica Santa Teresa, “la casa caraqueña, por excelencia, del Nazareno de San Pablo”, según la definió a este templo el sacerdote.

Igualmente reconoció el trabajo del Nuncio en favor de la paz en el país. “Usted ante todo es embajador de Cristo, y como tal queremos desearle que continúe, como hasta el presente, cosechando notables éxitos por el bien de la Iglesia y de Venezuela”. El párroco obsequió al Nuncio un ornamento sacerdotal de color morado “que recuerda al Nazareno” y para que lleve “el recuerdo y las oraciones de esta comunidad”.

Finalmente, Monseñor Giordano compartió el saludo de los feligreses, algunos de los cuales hasta le solicitaron fotografiarse junto a él, demostrando simpatía y cordialidad, la misma con que ha recorrido la mayoría de los estados del país, pueblos e iglesias, en apenas un año de servicio pastoral que tiene en Venezuela.

 

Ramón Antonio Pérez
Aleteia



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