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CONFERENCIAS EPISCOPALES DE AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE
Jueves 30 de Abril del 2015
80 años del Cottolengo de Claypole.
Hace 80 años -el 28 de Abril de 1935- Don Luis Orione colocaba la Piedra Fundamental del Pequeño Cottolengo de Claypole. En su interior contenía un ladrillo de la Puerta Santa de la Basílica San Pedro que él hizo traer desde Roma como signo de su amor a la Iglesia y para hacer memoria del Año Santo que concluía en esa misma fecha.

¿Cómo fue la primera vez que llegaste al Cottolengo? ¿Te acordás?
Cuando Don Orione llegó a Claypole, por ejemplo, no había nada de lo que ahora existe. Él mismo lo describió como “una bellísima parcela de 21 hectáreas, mitad arbolada con frutales, plantas aromáticas, palmeras, eucaliptos y plátanos, y mitad campo: una ubicación muy saludable, provista de buena agua y cercana a la estación”.

 
Otros más terrenales, en cambio, se quejaban: “¡Está loco! ¿Qué va a hacer acá? ¡Esto es el medio del campo!”

 
Al fin de cuentas –mitad paraíso, mitad campo abierto y locura– fue la tierra fértil para la semilla y produjo frutos. Una semilla que el 28 de abril de 1935 tomó forma de piedra fundamental. Contenía en su interior un ladrillo de la Puerta Santa de la Basílica San Pedro que Don Orione hizo traer desde Roma como signo de su amor a la Iglesia y para hacer memoria del Año Santo que concluía en esa misma fecha.
Una semilla que, a su vez, estaba escondida en el fruto de la conferencia brindada por Don Orione dos meses antes en el Colegio Stella Maris de Mar del Plata, donde habló sobre “San José Benito Cottolengo, el santo de los desamparados”. Y cuya presencia comenzaba a intuirse durante el Congreso Eucarístico Internacional celebrado en Buenos Aires en octubre de 1934 que –tal como registraron los diarios de la época– dejó en Don Orione el ardiente deseo de “ver fructificar la enseñanza dejada por el Congreso y abrirse aún más los brazos de la gran cruz de Palermo hasta poder erigir una institución que prolongara en Argentina la prédica, la orientación y la razón de la existencia de José Benito Cottolengo”.

 
Así fue. Entre los frutales y las aromáticas de Claypole brotó el Pequeño Cottolengo Argentino: un retoño vigoroso que creció con la savia del Espíritu Santo y que fue regado por la generosidad de todo el pueblo.
Su crecimiento fue exponencial, hasta convertirse en la gran institución que es hoy. Y fiel al mandato de la vida que engendra vida, echó raíces fuertes y extendió sus ramas para dar nuevos frutos con nuevas semillas. Ya en abril de 1940, el Boletín del Pequeño Cottolengo publicaba que “las casas formarán con el tiempo el Cinturón de la Caridad”.

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Acerca de la visita de la Conferencia Episcopal Argentina al Cottolengo de Claypole

"Monseñor Maccarone siempre nos decía a todos que viniéramos a gozar de la santidad del Cottolengo, por eso también quisimos honrar su memoria con esta visita", recordó el cardenal Poli.
Ya por la tarde, previo a la celebración, un grupo de obispos se habían acercado al cementerio del Pequeño Cottolengo donde descansan los restos de monseñor Juan Carlos Maccarone.
Allí en una sencilla ceremonia, sus obispos amigos se reunieron a pedir por su eterno descanso a casi un mes de su muerte.
Mons. Maccarone se mudó al Pequeño Cottolengo en 2010, donde vivió con sencillez y alegría hasta el 29 de marzo pasado.
Mas info: https://donorione.org.ar/web/index.php/miradoras/5012-queriamos-celebrar-con-ustedes-en-este-santuario-de-caridad



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